La disco de Moria.
Moria Casan perdió las piernas en un accidente automovilístico. Yo lo vi. Lo dijeron por televisión. A Moria le amputaron las piernas. También vi el velorio que les ofreció a sus piernas. Lo vi por la televisión. Sus dos piernas descansaban en dos pequeños féretros. Dos féretros diseñados por famosos diseñadores de Palermo. Eran muy lindos, una combinación anfetamínica de azul y rojo a rayas blancas. Las piernas estaban un poco amoratadas y achicharradas por el tiempo que pasaron en el freezer. Pero con todo, las medias triangulito y los tacos, una casi no se daba cuenta. El velorio lo realizó en su disco gay. Todo muy glamoroso. Travestis y performance. Estaban todos. Todo pasaba muy lento. Moria se arrastraba o un patovica la alzaba y la paseaba por todos lados, parecía que no le había afectado en lo más mínimo, saludaba y hacía chistes. Se la veía contenta. En los muñones calzaba dos zapatitos de geisha muy hermosos. La gente se acercaba a los féretros y besaba las piernitas. Luego saludaban a Moria.
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